
¡Escupir es una costumbre muy fea!
Algunas cobras africanas tienen un hábito repugnante. Si se sienten amenazadas, lanzan un chorro de veneno a los ojos de su atacante.
¡Con un solo mordisco puede matar a un elefante, y además te escupe veneno a los ojos!
Cuando muerde a su presa, una cobra mantiene el mordisco varios segundos para introducir en la herida la mayor cantidad posible de veneno, que es extremadamente potente. Un solo mordisco de una cobra real podría matar a un elefante en pocas horas. Por suerte la cobra no es una serpiente agresiva y la mayor parte del tiempo lo único que quiere es que la dejen en paz.

Algunas cobras africanas tienen un hábito repugnante. Si se sienten amenazadas, lanzan un chorro de veneno a los ojos de su atacante.

Cuando las cobras se enfadan, levantan del suelo la parte delantera del cuerpo y extienden los huesos del cuello, con lo que estiran la piel suelta formando una «capucha» con la intención de ahuyentar a sus enemigos. La longitud de algunas cobras dobla la de un automóvil utilitario: ¡esos monstruos pueden levantar su cabeza hasta ponerla a la altura de la tuya!

Como todos los animales salvajes, las serpientes han de estar atentas a los predadores que quieren comérselas. Las aves y las demás serpientes son sus enemigos más habituales.

Una serpiente no tiene que ser grande para resultar mortal. La cría de una cobra puede ser tan venenosa como un adulto. Como todas las crías de serpiente, una cobra pequeña es una réplica en miniatura de sus padres: en este caso, la cría está preparada para cazar tan pronto como sale del cascarón.

A veces la gente «ordeña» a las serpientes venenosas, como esta serpiente de cascabel. Hacen que la serpiente muerda una vasija cubierta por una membrana y después aprietan sus glándulas venenosas. El veneno recogido se utiliza para hacer varios medicamentos, sobre todo antiveneno para contrarrestar las mordeduras de serpiente. ¡No se te ocurra hacerlo en casa!
El mejor de los enemigos — Pocos animales se enfrentan a una cobra, pero la mangosta es un digno oponente. Aunque no es inmune, este rápido y pequeño mamífero puede tolerar una dosis del veneno de la serpiente. Estos dos animales suelen evitarse, pero si se enfrentan lo habitual es que al final de la lucha veamos a la mangosta comiéndose una cobra muerta.
Fuente: CD-ROM «Animales Peligrosos de Microsoft» (1995). Texto liberado del arte original de las pantallas; imágenes, audio y vídeo restaurados del disco. El contenido original es propiedad de Microsoft y sus proveedores — preservación educativa sin ánimo de lucro. Créditos y agradecimientos